El PSOE, única izquierda de Moralzarzal eficaz, eficiente y sin complejos.

 

En el pleno extraordinario celebrado ayer, el presupuesto municipal para 2018 no fue aprobado como consecuencia de los votos en contra del Partido Popular y de Moralzarzal en Común.

Empezamos la legislatura con los peores resultados obtenidos en Moralzarzal desde que el PSOE se presenta a las elecciones municipales.

La responsabilidad de estos resultados la tienen las personas que pensaban que el PSOE debía extremar sus políticas por miedo al “sorpaso” de otras candidaturas de izquierda que se presentaron en nuestro municipio. Sin embargo, parte de nuestro electorado se dividió entre opciones supuestamente más de izquierdas y otras que no lo eran.

El momento político que se vivía fue oportunamente aprovechado por opciones populistas que han demostrado no estar a la altura de lo que necesitaba nuestro pueblo.

Afortunadamente, la nueva ejecutiva local fue capaz de conseguir que el PSOE entrara a formar parte del equipo de gobierno.

Pues bien, una vez conformada una mayoría que diera estabilidad al gobierno municipal el PSOE ha demostrado su eficacia y eficiencia en el desarrollo de sus responsabilidades, además de ser el único partido de izquierdas que ni por activa ni por pasiva ha dado oxígeno a la derecha en nuestro municipio.

Creemos que la gente que votó izquierdas en Moralzarzal no merece ver cómo se impide que el gobierno municipal ejecute los presupuestos más sociales que ha habido en Moralzarzal desde hace décadas.

Seguramente no son 100% los presupuestos que el PSOE hubiera elaborado en caso de tener mayoría absoluta, pero cierto es que hemos sabido defender nuestra posición.

Sabemos lo que quiere Moralzarzal, sabemos lo que quieren nuestros votantes, pero sobre todo sabemos conformar y respetar. Trabajamos para demostrar que nuestra forma de hacer política es la más conveniente para armonizar lo más posible la convivencia entre todas las sensibilidades, pero nunca perderemos nuestra identidad.

No es lógico y coherente servirse de lo radicalmente opuesto para imponer nuestros criterios.

Al menos parece arriesgado, difícilmente se puede mantener la confianza de los votantes si no se es capaz de acordar y sumar.

Cuando se tiene mayoría absoluta es fácil llevar a cabo el 100% de un programa, en caso contrario los logros serán proporcionales a los votos y a la capacidad de consenso.

Para transformar no es necesario destruir, no es necesario decepcionar ni menospreciar el trabajo de todos los que no piensan exactamente igual que tú. Para transformar hay que saber entender y tolerar, en definitiva, hay que ser democrático.

La doctrina de los actos propios, la palabra y los gestos realizados con conocimiento y voluntad, nos vinculan, mal que nos pese.

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